Se ha hablado mucho los últimos años (para bien pero también bastante para mal) de una presunta “generación nocilla”, esto es, de una nueva corriente estética literaria de autores españoles que han ido publicado textos de tono rompedor (por el estilo, la estructura, y sobretodo por su contenido underground y tecnológico), en contraste con una cierta casposidad de la literatura española de la democracia. Hay quienes piensan que se trata de una moda, porque muchas obras no merecen persistir en el tiempo, y tienen razón: algunos de sus textos no interesan casi a nadie, son ilegibles y caen en digresiones aburridas.
Sin embargo, cabe destacar en sentido positivo algunos autores. Eloy Fernández Porta ha asentado una sólida base teórica, mientras otros la han ejecutado. Y es Juan Francisco Ferré quien tal vez merezca ser reconocido como capitán de esta mal llamada generación, porque fue uno de los primeros practicantes de una estética de lo “sigloveintiunesco”. Con Providence se ha reafirmado en su postura: Ferré arriesga mucho. Y acierta.
De modo que hay que reivindicar esta obra y recomendarla a muchos más lectores de lo que parece. De entrada todo se presenta delirante, pues Álex Franco, el protagonista, es un director de cine que ha fracasado en Cannes, y un poco para huir hacia adelante se traslada a Providence (Estados Unidos) para impartir clases de cine en la universidad. Allí asistiremos a la depresión absoluta de un personaje que vive constantemente bajo el influjo de las drogas y su deseo sexual para con las alumnas y demás personal docente.
Pero Providence también es un videojuego, y la novela en esta dimensión adquiere un tono casi de ciencia ficción, de irrealidad tecnológica, de violencia constante en un país aterrado aún por los atentados del 11-S y sometido a las leyes de la vida fast food en las relaciones interpersonales.
A lo largo de casi 600 páginas Ferré construye un artefacto explosivo muy interesante en todas sus lecturas, además de finalizar con un merecido homenaje a Lovecraft, otro maestro del terror apocalíptico de su época.
Alejandra Pizarnik destacó por un talento difícil de situar en la poética latinoamericana del siglo XX. Inscripta en el horizonte surrealista, que trascendió y amplió, su literatura prefirió por temas la infancia, la soledad, el silencio. Con La condesa sangrienta (1966) creyó encontrar definitivamente «su estilo», según lo atestiguan varias notas de sus diarios. La narración elabora un soberbio retrato de Erzébet Báthory, dama de la nobleza húngara del siglo XVII, acusada de haber torturado y asesinado a más de seiscientas jóvenes, y que fuera condenada a morir recluida en su castillo de los Cárpatos. Una profusión de novelas, películas y obras de teatro refieren la historia. Pero sólo en Pizarnik adquiere la más alta profundidad estética y psicológica; cada emoción está urdida a través de una prosa depurada, calibrada con el mismo oficio de un poeta al escandir sus versos.
Ilustrar la obra, interpretar con imágenes los horrores que la habitan, supuso una labor ímproba. Dos años ocupó Santiago Caruso en componer veintiséis esgrafiados de impronta simbolista; en ellos está lo raramente aprensible: la melancolía, la demencia, la crueldad ilimitada. Como si en su trabajo Caruso hubiera hallado la misma cuerda que guió a Pizarnik en el laberinto onírico de la condesa. En el magisterio de ambos se funda este libro.
Julio Romero (Abac)
1980
David Peace
Carola Moreno (Editora de Barataria)
Historias de animales y otras vidas
Alberto Asor Rosa
Jesús Casals (La Central)
El mono obeso
José Enrique Campillo
Esther Rubio (Editora de Kókinos)
Regaliz
Silvia Van Ommem
Anabel Bugarín (Casa del libro)
Un segundo amanecer
Charles Martin
Oriol Alcorta Hojas (Editor Ariel)
La arquitectura del poder
Deyan Sudjic
José A. Valverde (Director Casa del Libro Valencia)
Sunset Park
Paul Auster
Luis Magrinyà (Editor de Alba)
El despertar y otros relatos
Kate Chopin
Sarah Manzano (Librería Beta (Algeciras))
Cómo sobrevivir a una película de terror
Seth GrahameSmith
Jorge Herralde (Editor Anagrama)
Bella del señor
Albert Cohen
Jordi Sánchez i Sanjuán (Casa del libro)
Una historia de Dios
Karen Armstrong
Ana Cisneros (Editora junior de Crítica)
El mundo clásico
Robin Lane Fox
Sergio Fernández (Enlaces Editoriales)
El nadador del Lower East Side
Nersesian, Arthur
Catalina Mejía (Responsable editorial Sins Entido)
Epiléptico
David B.
Jesús Casals (La Central del Raval)
La llamada del Kill Club
Gillian Flynn
Julián Viñuales (Editor de Papel de liar y Global Rhythm Press)
Dudá
Ralph Steadman
Joan-Pere Escrig (Librería Bertrand, Barcelona)
EL CORTO VERANO DE LA ANARQUIA (CM)
Hans Magnus Enzensberger
Carmen Castells (Editora de Paidós)
El arte de amar
Erich Fromm
Jordi Riu (Llibreria La Gralla de Granollers)
A hierro y fuego
Sean McGlynn
José Díaz (Editor de Thule)
La media naranja
Elena Ferrándiz
Virginio Núñez Cano (Director General de Librerías L)
En defensa de la República
Ángel Viñas
Isabel Sbert (Editorial Viceversa)
Mr.Rosenblum sueña en inglés
Natasha Solomons
Joan-Pere Escrig (Librería Bertrand de Barcelona)
EL CORTO VERANO DE LA ANARQUIA (CM)
Hans Magnus Enzensberger
Paulina Fariza (Editora de Alba)
Ana Karénina
Lev N. Tolstoi
Ana Garralón (Librería Juan Rulfo)
EL PERFECCIONISTA EN LA COCINA
Julian Barnes
Paulina Fariza (Editora de Alba)
Ana Karénina
Lev N. Tolstoi
El físico del tiempo y del espacio cumple 70 años.
Stephen Hawking, uno de los físicos más conocidos por el público moderno.
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