“Albergo la maldad en mi interior, tan real como un órgano más. Rájame la barriga y resbalará fuera, carnosa y oscura, y caerá al suelo para que puedas pisotearla. Es la sangre de los Day. Hay algo malo en ella. Nunca fui una niña buena, y me he vuelto peor después de los asesinatos.”
Con estas personalísimas cinco frases que abren la novela, la huérfana Libby Day, protagonista de La llamada del Kill Club, da bastantes pistas al lector de algunas de las cosas que ella misma y la novela le deparan. Una anti heroína tan desgraciada como carismática de lengua feroz, cuyos recuerdos de infancia se reducen a una helada noche de enero de 1985 en la que su familia fue asesinada. Crímenes por resolver en una inquietante América profunda de granjeros pobres y carreteras interminables. Una escritura punzante, irónica, casi física, que va adentrándose poco a poco en el lector, que va calando en nosotros hasta lograr que veamos el mundo desde la mirada descarnada y divertidísima –y también tierna, a su manera– de Libby, hasta que sintamos el frío y la desesperación de Patty Day, la madre de Libby, el día en que fue asesinada. Una trama altamente adictiva que alterna con milagroso equilibrio investigación del presente y reconstrucción del pasado, y que crece poderosamente hasta estallar en uno de los desenlaces más sorprendentes que hemos leído últimamente.
Un thriller excepcional con un don altamente buscado: su complejidad narrativa y su capacidad por atrapar al lector –y no soltarlo jamás– lo convierten en un regalo imprescindible y exquisito para todos los paladares.
Contraviniendo uno de los últimos consejos que en vida le diera su íntimo compañero de ronda, el inefable Hunter S. Thompson, Ralph Steadman decidiose, finalmente, a probar suerte con la novela; esquivo género que se le había resistido hasta entonces. Como cabía esperar, por lo menos entre los iniciados, el resultado no pudo ser más estrambótico, regalándonos con su debú una inmejorable muestra del genio cómico del afamado ilustrador, pero también un lúcido y desternillante descenso a los infiernos del arte contemporáneo. Traducida al mejor castellano posible en octubre de 2008 Dudá: el arte acrobático de Gavin Twinge es, en esencia, una triografía; o lo que es lo mismo, la autobiografía del alter ego artístico de Steadman, el ilustre Gavin Twinge, narrada devotamente por su inopinado cronista, Raphael Steed. Una suerte de entrevista a su alter ego, diríase, en la que se glosan las andanzas de tan excéntrico e infatigable artista y en la que, a fin de tomar cierta distancia con respecto al cronista, se introduce un tercer y no menos quijotesco elemento en discordia, el crítico, notable dipsómano y socorrido asistente para sus performances, Raphael Steed.
Último residuo de una dinastía consagrada desde el siglo XIX a la «ingeniería doméstica» y heredero de un menguado patrimonio familiar, Gavin Twinge es el fundador del movimiento dudá y el lápiz más genuinamente airado en el panorama artístico británico. Tras conocerlo en una librería, Ralphael Steed se impone la heroica tarea de desvelar el misterio que envuelve al inspirado creador, empeño que lo conducirá en un taxi londinense hasta las honduras del mediodía francés (donde Gavin y sus compinches buscan la iluminación estética). El relato de la indagación (oportunamente acompañado de fotos y dibujos) es una jarra de vitriolo arrojada con mucho cariño y pocos miramientos sobre las eminentes boñigas que imparten doctrina en galerías o museos. Ralph Steadman, ilustrador famoso y humorista temido, ha escrito «no sólo un divertidísimo relato, sino también un documento de gran valor para la historia del arte». Lo dijo el difunto Kurt Vonnegut, maestro de la burla y gran experto en demoliciones.
Isabel Saltalarana (En un bosque de hojas, Valladolid)
¿Qué prefieres...?
John Burningham
César Sánchez (Editor)
Frank Volumen 1
Jim Woodring
Conchita Quirós (Librería Cervantes, Oviedo)
No tengo miedo
Niccoló Ammaniti
Manuel Fernández-Cuesta (Editor de Ediciones Península)
Contra la neutralidad
Pascual Serrano
Laia Massons Soler (Abacus Cooperativa)
Pomelo crece
Ramona Badescu
Sebastián García Schnetzer (Director de Arte)
Rebelión en la granja
George Orwell
Julio Romero (Abac)
1980
David Peace
Carola Moreno (Editora de Barataria)
Historias de animales y otras vidas
Alberto Asor Rosa
Jesús Casals (La Central)
El mono obeso
José Enrique Campillo
Esther Rubio (Editora de Kókinos)
Regaliz
Silvia Van Ommem
Anabel Bugarín (Casa del libro)
Un segundo amanecer
Charles Martin
Oriol Alcorta Hojas (Editor Ariel)
La arquitectura del poder
Deyan Sudjic
José A. Valverde (Director Casa del Libro Valencia)
Sunset Park
Paul Auster
Luis Magrinyà (Editor de Alba)
El despertar y otros relatos
Kate Chopin
Sarah Manzano (Librería Beta (Algeciras))
Cómo sobrevivir a una película de terror
Seth GrahameSmith
Jorge Herralde (Editor Anagrama)
Bella del señor
Albert Cohen
Jordi Sánchez i Sanjuán (Casa del libro)
Una historia de Dios
Karen Armstrong
Ana Cisneros (Editora junior de Crítica)
El mundo clásico
Robin Lane Fox
Sergio Fernández (Enlaces Editoriales)
El nadador del Lower East Side
Nersesian, Arthur
Catalina Mejía (Responsable editorial Sins Entido)
Epiléptico
David B.
Joan-Pere Escrig (Librería Bertrand, Barcelona)
EL CORTO VERANO DE LA ANARQUIA (CM)
Hans Magnus Enzensberger
Carmen Castells (Editora de Paidós)
El arte de amar
Erich Fromm
Jordi Riu (Llibreria La Gralla de Granollers)
A hierro y fuego
Sean McGlynn
José Díaz (Editor de Thule)
La media naranja
Elena Ferrándiz