Cuando me regalaron esta novela, lo cierto es que pensé que, pese a que leo de este tipo de novelas románticas, no pegaba mucho conmigo. Así que cuando comencé a leer el periplo de supervivencia de Ben y Ashley, tras un accidente aéreo, perdidos sin posibilidad de ser encontrados en unas montañas nevadas, no esperaba mucho de ella.
Desde luego no esperaba las emociones que estimuló en mí. Y no por las descripciones de las heridas de Ashley o de los esfuerzos de Ben porque ambos sobrevivieran, por ejemplo; de los empeños en salir del lugar en el que la avioneta se estrelló para poder ser localizados en algún momento, o más bien, para llegar a algún lugar habitado. Activó esas emociones la narración de la historia de Ben y Rachel, de la que somos testigos los lectores y Ashley. Rachel, la esposa de Ben, está presente toda la lectura, no sólo a través de las grabaciones que él le va haciendo para que conozca lo que está sucediendo, sino a través de los recuerdos y de las conversaciones entre ambos protagonistas.
O imágenes como la del alce hembra que permanece horas al lado de su cría muerta y despedazada por los lobos, mientras nuestro protagonista está agazapado esperando para arrancar la carne del cachorro y poder comer unos días, consiguieron no sólo emocionar a Ben, quien la presencia, sino también a mí. Y creedme a cualquiera de vosotros por duro que tengáis el corazón. Aunque me pregunto cómo no vi venir el final, cuando era el final que esperaba.
La arquitectura del poder es un libro simbólico, ejemplo de lo que un ensayo debe ser. Una obra fascinante y rigurosa que combina como pocas la erudición con la amenidad y que logra entrelazar múltiples disciplinas en apariencia tan lejanas como la política, la historia y la arquitectura.
Existe un archimanido eslogan que los editores usamos para promocionar ensayos: “se lee como una novela de intriga”. Sin embargo, para este libro la frase es de lo más acertada. Hay un pasaje extraordinario al inicio que así lo constata, en la que el presidente checoslovaco Emil Hacha acude a la cancillería del Reich e intimidado por la fría e imponente arquitectura diseñada por Albert Speer, acaba firmando la capitulación de su país ante la Alemania nazi. La arquitectura es un medio para llegar a un fin, defendía Speer, y eso es lo que hace Sudjic, sacar a la luz los intereses maquiavélicos, ególatras y propagandísticos de las obras que impulsa el poder político. Es función del ensayo promover el pensamiento crítico y uno no puede terminar de leerlo y no preguntarse sobre las razones y los propósitos de las obras faraónicas que hoy tanto proliferan a nuestro alrededor.
Sirva, además, como reivindicación de la figura de uno de los mejores arquitectos españoles de las últimas décadas, Enric Miralles. Sudjic, dedica algunos de sus principales elogios –y son escasos en el libro- a su obra póstuma, el parlamento escocés, cuya tortuosa construcción fue motivo de agrias polémicas.
Isabel Saltalarana (En un bosque de hojas, Valladolid)
¿Qué prefieres...?
John Burningham
César Sánchez (Editor)
Frank Volumen 1
Jim Woodring
Conchita Quirós (Librería Cervantes, Oviedo)
No tengo miedo
Niccoló Ammaniti
Manuel Fernández-Cuesta (Editor de Ediciones Península)
Contra la neutralidad
Pascual Serrano
Laia Massons Soler (Abacus Cooperativa)
Pomelo crece
Ramona Badescu
Sebastián García Schnetzer (Director de Arte)
Rebelión en la granja
George Orwell
Julio Romero (Abac)
1980
David Peace
Carola Moreno (Editora de Barataria)
Historias de animales y otras vidas
Alberto Asor Rosa
Jesús Casals (La Central)
El mono obeso
José Enrique Campillo
Esther Rubio (Editora de Kókinos)
Regaliz
Silvia Van Ommem
José A. Valverde (Director Casa del Libro Valencia)
Sunset Park
Paul Auster
Luis Magrinyà (Editor de Alba)
El despertar y otros relatos
Kate Chopin
Sarah Manzano (Librería Beta (Algeciras))
Cómo sobrevivir a una película de terror
Seth GrahameSmith
Jorge Herralde (Editor Anagrama)
Bella del señor
Albert Cohen
Jordi Sánchez i Sanjuán (Casa del libro)
Una historia de Dios
Karen Armstrong
Ana Cisneros (Editora junior de Crítica)
El mundo clásico
Robin Lane Fox
Sergio Fernández (Enlaces Editoriales)
El nadador del Lower East Side
Nersesian, Arthur
Catalina Mejía (Responsable editorial Sins Entido)
Epiléptico
David B.
Jesús Casals (La Central del Raval)
La llamada del Kill Club
Gillian Flynn
Julián Viñuales (Editor de Papel de liar y Global Rhythm Press)
Dudá
Ralph Steadman
Joan-Pere Escrig (Librería Bertrand, Barcelona)
EL CORTO VERANO DE LA ANARQUIA (CM)
Hans Magnus Enzensberger
Carmen Castells (Editora de Paidós)
El arte de amar
Erich Fromm
Jordi Riu (Llibreria La Gralla de Granollers)
A hierro y fuego
Sean McGlynn
José Díaz (Editor de Thule)
La media naranja
Elena Ferrándiz