Hay escritores que le meten el dedo en el ojo al lector, en busca de la lagrimita fácil. El esloveno Boris Pahor, a punto de cumplir 97 años, superviviente de la barbarie nazi, un titán de las letras poco dado al sentimentalismo, la autocompasión o las concesiones, lo mete en la llaga o en otro sitio. Ayer presentó en Barcelona, en el Instituto Italiano de Cultura, su obra magna, Necrópolis, traducida al castellano por Anagrama, aunque existía desde el 2004 una versión en catalán de la editorial Pagès.
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Más información en ABC.es: "No hemos aprendido nada del Siglo XX."
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